Bancos de Tiempo

Bancos de Tiempo:

Modos relacionales entre trabajo y tiempo. Formas de relacionar la distribución del tiempo en la vida y en el arte. Sujetos que desarrollan sus prácticas través del contacto e intercambio recíproco entre su quehacer y su forma de vida cotidiana, algunos por pertenencia activa en los movimientos sociales, otros por su acercamiento con la comunidad a la que interpelan.

Entramos hacia una enorme selva instalada en el corazón de la Boca, la casa de Alejandra  Fenochio y su familia que parece gozar de otro tiempo. Ella nos lleva a su taller en donde la temporalidad del trabajo sobre la obra parece ocupar una vida entera. La relación total del arte con la vida, lo que para algunos sería un acercamiento romántico a la obra de arte, para ella es un oficio cotidiano, un compromiso y a la vez un placer absoluto.

Entre hamacas, flores y piedras preciosas recordamos entonces una estadía en una residencia de artistas, en donde la presión por la inclusión a la esfera contemporánea, sumada a la deslocalizada localización de los creadores, hace del tiempo una especie de performance turística para nadie. A re-correr calles desconocidas buscando sites specifics para capturar imágenes proyectables. Ansiosos raids en vernissages. A brindar y hacer  contactos en el open Studio!. Sonrisas o (me)cenas, artilugios para sentirse integrados, parte de un mundo exclusivo y ostentoso: el mundo del arte.

Pero afortunadamente nos despertamos cuando abrimos los ojos y aún estamos en el atelier de Alejandra, en plena república de la Boca y escapamos de este mundo de alternativas turísticas dentro de la esfera del arte. En la obra que aquí se muestra, el arte se vive con la intensidad de una paleta devenida en obra, el tiempo de sus pinturas están marcados por agujas de otro reloj. En éstas -sus pinturas- no hay trucos ni photo-shop. Durante días, meses de trabajo, sus ojos, sus manos con fantástica capacidad poética, recorren el paso del tiempo en tiempo real. La luz de un mismo rincón, de un mismo barrio, sobre unos pequeñísimos bastidores, del día a la noche, de la noche al día…durante meses. Recuperando un tiempo que la urgencia del arte contemporáneo intenta hacer desaparecer.

Ahora caminamos hacia un lado de la sala y entrando a un telón que hace de bambalinas, se esconde la video instalación Treat or Trick (trato o truco) que en su título hace alusión a una inversión de a la frase que repiten los niños en búsqueda de caramelos durante la noche de brujas. En esta obra Zanny Begg nos expone la crítica situación de estar sentados observando las manos invisibles de un mago que nos enseña los trucos de la economía. Conejos, palomas y monedas, prestidigitan el desastre de humanidad. En e-mails que intercambiamos hablando sobre esta obra, Zanny usaba la metáfora de una cena colectiva , resaltando que se trata aquí no solo de hablar sobre “que es lo que estamos cenando”, sino de cómo se distribuye esa cena y cuales son los intereses a cada lado de la mesa. Partiendo una frase de Adam Smith y  contraponiéndola a textos extraídos del Capital de Carlos Marx, se sirve de las animaciones del video donde ironiza acerca de los intereses y movimientos de la cadena de producción y servicios dentro del sistema capitalista.

En el breve tránsito de salidas y entradas en esta instalación, pronto perdemos el eje de nuestro territorio y así el centro se convierte en una inmensa periferia. En el mapa de nuestras constelaciones de reciprocidades, Buenos Aires funciona como una especie de tapper. Refrigerando una y otra vez los mismos alimentos culturales. Seleccionándolos por su maduración o estacionamiento y exportándolos al otro lado del mundo para intentar formar parte de ese plan de global de refrigeración. Hay un “afuera dentro” que se escapa a la mirada panorámica porteña: territorios específicos donde se construyen relaciones humanas reales y vínculos comunitarios potenciales.

Hay una maravillosa coincidencia en el proyecto de Leo Ramos y la palabra Resistencia. No solo porque es allí,  en esa ciudad, donde su práctica se ha fundado, sino que sus propuestas son en si mismas alternativas y resistencias. Por portar metodologías afines a la lucha social y por que a su vez su trabajo abarca desde la arquitectura hasta los medios de comunicación alternativa sirviéndose de proyectos, modelos y croquis. En relación a Reciprocidad Leonardo propone presentar una serie de esbozos a los cuales denominó: Bricolages para Activistas, y los mismos fueron remitidos a diversos movimientos sociales, no sólo como la diseminación de  un saber/hacer,  sino también un hacer colectivo, participativo.

Enmarcado en sus pensamientos: “El Facilitador que es aquel que proyecta el canal de comunicación, el ida y vuelta, y piensa siempre que sus proyectos pueden ser mejorados por otros, que lo toman para resolver un problema de visibilidad pública”. Por eso sus bricolages, objetos y extrañas máquinas diseñadas como una aportación práctica para las manifestaciones, aparecen como elementos reapropiables y utilizables para las marchas o escraches, desacralizando la protesta con un humor punzante y saliéndose de las especificidades profesionales para penetrar en el imaginario callejero. Ahora vemos las huellas de pintura de un aparato que escribe y señala el pavimento. Este artefacto, que facilita y optimiza lo conocido hasta ahora en graffitis urbanos, ayuda a trazar un mapa para nuevas narraciones colectivas.

Caminamos hacia ese rincón de la sala donde hay cientos de panfletos acumulados frente a una proyección de video. Oliver Ressler en sus proyectos plantea una reflexión crítica relacionada con temas sociopolíticos como el racismo, la ingeniería genética o las movilizaciones antiglobalización. En Fly Democracy la video instalación creada en el año 2007 Oliver toma como inspiración el discurso utilizado en los ataques durante las invasiones en  Irak y Afganistán, que estaba basado fundamentalmente en el slogan de “traer la democracia” a esos países (intentando desviar la atención de los intereses geoestratégicos y el control de los yacimientos de petróleo). Al inicio de las campañas militares, los aviones de combate de Estados Unidos no sólo dejaban caer bombas, sino también lluvias de octavillas con mensajes destinados a la población. En éstos se exhortaba a los soldados enemigos a desertar y se advertía a los civiles a mantenerse a distancia de los objetivos militares. En el video se representa una nueva promulgación de esta lluvia de mensajes pero se transfiere simbólicamente el punto de destino al territorio de los Estados Unidos, realizando una operación de inversión de la escena y sirviéndose del propio sistema de difusión y propaganda. La operación se completa con los textos escritos en los volantes desparramados por el piso, donde se fusionan frases antagónicas referentes a movimientos de resistencia.



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